
Porciones / número de personas: 4 personas
Tiempo de Preparación: 840 minutos
Tiempo de cocción: 50 minutos
Categoría: Panes y bollos
Porciones / número de personas: 2 personas
Tiempo de Preparación: 10 minutos
Tiempo de cocción: 5 minutos
Categoría: Aperitivos y Tapas

Porciones / número de personas: 4 personas
Tiempo de Preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 40 minutos
Categoría: Aves

Porciones / número de personas: 4 personas
Tiempo de Preparación: 10 minutos
Tiempo de cocción: 30 minutos
Categoría: Entrantes
Dificultad: Fácil

Porciones / número de personas: 1 persona
Tiempo de Preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 10 minutos
Categoría: Carnes

Porciones / número de personas: 4
Tiempo de Preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 30 minutos
Categoría: Pasta

Porciones / número de personas: 4
Tiempo de Preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 35 minutos
Categoría: Aves
Porciones / número de personas: 4 personas
Tiempo de Preparación: 30 minutos
Tiempo de cocción: 20 minutos
Categoría: Pescado
Dificultad: Fácil

Porciones / número de personas: 4 personas
Tiempo de Preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 40 minutos
Categoría: Aves

Porciones / número de personas: 4
Tiempo de Preparación: 20 minutos
Tiempo de cocción: 135 minutos
Categoría: Carnes

Porciones / número de personas: 4
Tiempo de Preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 25 minutos
Categoría: Carnes

Porciones / número de personas: 8 personas
Tiempo de Preparación: 180 minutos
Tiempo de cocción: 15 minutos
Categoría: Postres
Dificultad: Fácil
500 gr. de Harina de fuerza
6 gr. de levadura fresca
10 gr. de sal
El pan sin amasar está delicioso. Este pan casero tiene el sabor de siempre, pero cuenta con la ventaja de que es mucho más sencillo de hacer, ya que no conlleva tanto esfuerzo. Cuando pruebes lo rico que está te darás cuenta que es mejor hacerlo que comprarlo.
Para disfrutar de un riquísimo pan sin amasar lo primero que debemos hacer es mezclar en un bol la levadura desmenuzada, la harina y la sal.
Añadimos agua y vamos mezclando hasta que se integren los ingredientes, sin amasar. Después, volcamos la masa a un recipiente de plástico, lo cubrimos con film transparente y lo dejamos reposar preferiblemente una noche.
Enharinamos la encimera, volcamos la masa y la estiramos hasta formar un rectángulo. Después, doblamos la masa longitudinalmente llevando cada lado hacia el centro, de manera que quede superpuesta una parte sobre otra.
A continuación, hacemos la misma maniobra en el otro sentido, transversalmente. Después, tapamos la masa con un paño y la dejamos fermentar dos horas más.
Cuando la mas lleve fermentando una hora calentamos el horno a 180º C, con calor por arriba y por abajo, e introducimos el recipiente en el que vamos a hacer el pan, para que se vaya calentando.
Transcurrida otra hora volcamos la masa dentro, con el pliegue hacia arriba. Colocamos la tapa al recipiente y horneamos durante media hora. Después destapamos y horneamos 20 minutos más.
Ponemos el pan sobre una rejilla y lo dejamos enfriar por completo antes de consumirlo. ¡Delicioso!
Porciones / número de personas: 4 personas
Tiempo de Preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 2 horas
Categoría: Carnes
2 a 4 costillares (según el apetito)
200 gr de miel
3 cucharadas de mostaza de Dijon
1 cucharada de mostaza a la antigua
Sal y pimienta al gusto
Si quieres disfrutar de unas costillas tiernas y jugosas con un toque dulce y picante, esta receta es para ti. Cocinadas en papillote, las costillas se cuecen en su propio jugo, logrando una textura increíblemente suave. Además, la mezcla de miel y mostaza aporta un contraste perfecto entre dulzura y acidez, ideal para conquistar cualquier paladar. ¡Prepárate para un festín que no dejará indiferente a nadie!
Coloca los costillares sobre una lámina grande de papel de aluminio. Añade sal y pimienta al gusto. Envuelve cada costillar haciendo un paquete cerrado (papillote).
Precalienta el horno a 160 °C. Coloca los paquetes en una bandeja de horno y hornea durante 1 hora y 30 minutos.
En un bol, mezcla la miel, la mostaza de Dijon y la mostaza a la antigua hasta obtener una salsa homogénea.
Retira las costillas del papillote y colócalas en la bandeja. Pinta generosamente un lado de las costillas con la salsa preparada. Sube la temperatura del horno a 200 °C y hornea durante 15 minutos. Saca las costillas, dales la vuelta, píntalas con más salsa y hornea otros 15 minutos.
Si quieres un sabor más intenso, repite el pintado varias veces durante el horneado. Una vez doradas, retíralas del horno y deja reposar unos minutos antes de servir.
Si prefieres un sabor más intenso, utiliza mostaza inglesa o alemana y ajusta las proporciones según tu gusto. Acompaña estas costillas con una ensalada fresca, unas patatas al horno o un delicioso puré de patatas. ¡A disfrutar!
Porciones / número de personas: 2 personas
Tiempo de Preparación: 10 minutos
Tiempo de cocción: 5 minutos
Categoría: Aperitivos y Tapas
4 rebanadas de pan de molde
Una pizca de sal
2 lonchas de jamon de york
1 cucharadita de mostaza de Dijon
2 lonchas de pavo
2 cucharadas de mayonesa
2 lonchas de queso emmental
2 cucharadas de aceite
2 huevos
80 gr. de mantequilla
40 ml. de leche
El sándwich Monte Cristo está delicioso. Su origen es americano y tiene su base en el jamón y el queso, pero también admite otros ingredientes, a gusto de la persona que lo va a comer. Queda muy cremoso y en una excelente opción para merienda o para una cena ligera.
Para hacer un riquísimo sándwich Monte Cristo lo primero que debemos hacer es mezclar la mayonesa con la mostaza, hasta que ambos ingredientes queden integrados. Después, untamos una cara de cada rebanada de pan con esta mezcla.
Aparte, batimos los huevos con la leche y una pizca de sal en un bol lo suficientemente grande, y derretimos la mantequilla en una sartén con una pizca de aceite. Mojamos el sándwich en la leche y el huevo, por los dos lados, y cuando la mantequilla esté derretida bajamos el fuego y freímos el sándwich por los dos lados hasta que quede dorado.
Una vez frito lo pasamos a un plato forrado con papel de cocina, para que se absorba el aceite sobrante, y servimos inmediatamente. ¡Delicioso!
Porciones / número de personas: 4 personas
Tiempo de Preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 40 minutos
Categoría: Aves
8 muslos de pollo
550 ml de caldo de pollo
500 g de tomate triturado
3 alcachofas (opcional)
1 cebolla grande
2 pimientos verdes pequeños o 1 grande
2 dientes de ajo
1 hoja de laurel
50 g de aceitunas negras deshuesadas
Sal y pimienta al gusto
Aceite de oliva virgen extra
El sándwich Monte Cristo está delicioso. Su origen es americano y tiene su base en el jamón y el queso, pero también admite otros ingredientes, a gusto de la persona que lo va a comer. Queda muy cremoso y en una excelente opción para merienda o para una cena ligera.
Para hacer un riquísimo sándwich Monte Cristo lo primero que debemos hacer es mezclar la mayonesa con la mostaza, hasta que ambos ingredientes queden integrados. Después, untamos una cara de cada rebanada de pan con esta mezcla.
Aparte, batimos los huevos con la leche y una pizca de sal en un bol lo suficientemente grande, y derretimos la mantequilla en una sartén con una pizca de aceite. Mojamos el sándwich en la leche y el huevo, por los dos lados, y cuando la mantequilla esté derretida bajamos el fuego y freímos el sándwich por los dos lados hasta que quede dorado.
Una vez frito lo pasamos a un plato forrado con papel de cocina, para que se absorba el aceite sobrante, y servimos inmediatamente. ¡Delicioso!
Porciones / número de personas: 4 personas
Tiempo de Preparación: 10 minutos
Tiempo de cocción: 30 minutos
Categoría: Entrantes
Dificultad: Fácil
4 Calabacines
100 g Atún en aceite
2 Huevos
50 g Queso parmesano rallado
50 g Pan rallado
Sal
Pimienta molida
Perejil picado
Vino blanco (2 o 3 cucharadas)
Aceite de oliva (unas 3 o 4 cucharadas)
Una receta sencilla y deliciosa, ideal para que los más pequeños coman verdura.
Lo primero que vamos a hacer es lavar bien los calabacines y cortarlos en mitades, en sentido longitudinal. Luego extraemos la pulpa con una cucharita, con cuidado de no romper la piel.
Con un cuchillo picamos la pulpa del calabacín y la ponemos en un bol. Añadimos al bol el atún con el aceite escurrido y desmenuzado, los huevos un poco batidos, la mitad del queso parmesano y del pan rallado y sal y perejil. Echamos también un chorrito de aceite de oliva y mezclamos todos los ingredientes con una cuchara.
Untamos la bandeja del horno con un poco de aceite de oliva y colocamos los calabacines. Los rellenamos con el relleno que hemos preparado en el bol, y por encima echamos la otra mitad de queso y de pan rallado. Vertemos un poco de vino blanco en la bandeja y la introducimos en el horno precalentado a 190 grados. Dejamos cocinar los calabacines rellenos de atún durante una media hora, por arriba y por abajo, o hasta que estén doraditos.
Porciones / número de personas: 1 persona
Tiempo de Preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 10 minutos
Categoría: Carnes
200 gr. de carne molida
Un huevo
Media cebolla
Miga de pan
Las hamburguesas muy jugosas están riquísimas y son muy fáciles de hacer. La calidad de la carne y la forma de hacerlas es clave para que la carne te quede con esa jugosidad que buscas. Después, puedes meterlas en un pan o servirlas con patatas o ensalada. ¡Qué ricas!
Para disfrutar de unas hamburguesas muy jugosas lo más importante es elegir una carne de calidad, con aproximadamente un 20% o 30% de grasa.
Para dar a la hamburguesa jugosidad mezclamos la carne con huevo batido, cebolla previamente frita y miga de pan, al gusto.
Además, el tamaño es importante. Las hamburguesas deben tener entre 150 y 200 gr. aproximadamente, para que queden doradas por fuera y jugosas por dentro.
Otro truco es no presionarlas demasiado, lo justo para que no se deshaga en la sartén cuando la demos la vuelta.
Sellamos la carne con un golpe de calor en una sartén antiadherente y después bajamos a fuego medio para que se vayan haciendo, sin que se resequen.
Hacemos la hamburguesa durante 4 minutos por cada lado, para que la carne quede tierna y jugosa. ¡Deliciosas!
Porciones / número de personas: 4
Tiempo de Preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 30 minutos
Categoría: Pasta
320 g de macarrones (≈ 3,5 tazas)
400 g de carne picada mixta (ternera/cerdo) (≈ 2,5 tazas)
1 cebolla mediana, 150 g (1 unidad)
2 dientes de ajo (2 unidades)
80 g de zanahoria finamente picada (1 pequeña, ≈ 1/2 taza)
400 g de tomate triturado (1 lata, ≈ 1,5 tazas)
15 g de concentrado de tomate (1 cucharada)
30 ml de aceite de oliva virgen extra (2 cucharadas)
100 ml de vino tinto (≈ 1/3 de taza)
150 ml de caldo o agua (≈ 2/3 de taza)
1 hoja de laurel (1 unidad)
2 g de orégano seco (1 cucharadita)
3 g de pimentón dulce (1 cucharadita)
1 g de pimienta negra molida (1/4 cucharadita)
8 g de sal fina (1 y 1/4 cucharadita), al gusto
12 g de sal para el agua de la pasta (2 cucharaditas)
60 g de queso rallado (parmesano o curado) (≈ 3/4 de taza)
Opcional: una pizca de guindilla o chile seco (≈ 0,5 g)
Estos macarrones con carne son el plato reconfortante que nunca falla: tierna pasta al dente, salsa de tomate casera y carne jugosa con un toque de especias. Perfecto para una comida entre semana que pide rapidez sin renunciar al sabor, o para un domingo que quiere repetirse. La clave está en dorar bien la carne y ligar la salsa con el agua de cocción de la pasta para conseguir una textura sedosa que se adhiere a cada macarrón. Remata con queso rallado y disfruta de una receta clásica que gusta a todos.
1. Pica fino la cebolla, el ajo y la zanahoria. Ten todo medido: esto agiliza y evita que la salsa se pase.
2. Calienta el aceite en una sartén amplia a fuego medio-alto. Añade la carne con 1/2 cucharadita de sal; desmenúzala sin mover en exceso para que se dore. Cuando tome color, retira a un plato (reserva los jugos)
3. En la misma sartén, baja a fuego medio y sofríe cebolla y zanahoria 6-8 minutos hasta tiernas y ligeramente doradas. Añade el ajo 30 segundos más sin que se queme.
4. Incorpora el pimentón y el concentrado de tomate; cocina 1 minuto para potenciar sabor. Vierte el vino y raspa el fondo para desglasar; reduce 2-3 minutos.
5. Agrega el tomate triturado, el laurel, el orégano, la pimienta, la guindilla opcional y la carne con sus jugos. Añade el caldo/agua. Cocina a fuego suave 12-15 minutos, destapado, hasta espesar. Ajusta de sal.
Cursos de cocina
6. Mientras, hierve 3-4 litros de agua. Añade 12 g de sal y cuece los macarrones 1 minuto menos del tiempo del paquete. Reserva 200 ml del agua de cocción y escurre.
7. Pasa la pasta a la sartén con la salsa. Añade 50-100 ml del agua de cocción y saltea 1-2 minutos hasta que la salsa se adhiera y la pasta quede al dente. Ajusta la textura con más agua si hace falta.
8. Retira el laurel. Apaga el fuego, añade la mitad del queso y mezcla para que funda y ligue. Deja reposar 1 minuto: concentra sabores.
9. Sirve caliente con el resto del queso por encima. Truco: un chorrito de aceite de oliva crudo y pimienta recién molida realzan el plato.
Porciones / número de personas: 4
Tiempo de Preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 35 minutos
Categoría: Aves
600 g de pechuga de pollo (4 unidades)
800 g de patatas (4 unidades medianas)
30 ml de aceite de oliva virgen extra (2 cucharadas)
8 g de sal fina (1 1/2 cucharaditas)
3 g de pimienta negra molida (1/2 cucharadita)
5 g de pimentón dulce (1 cucharadita)
2 dientes de ajo, picados (2 unidades)
30 g de mantequilla (2 cucharadas)
20 g de harina de trigo (2 cucharadas rasas)
300 ml de leche entera (1 1/4 tazas)
100 ml de nata para cocinar (1/2 taza)
100 g de queso manchego semicurado rallado (1 taza aprox.)
30 g de queso parmesano rallado (1/3 taza)
5 ml de mostaza suave (1 cucharadita)
1 g de nuez moscada (1/4 cucharadita)
100 ml de caldo de pollo bajo en sal (1/2 taza), opcional para ajustar textura
10 ml de zumo de limón (2 cucharaditas)
10 g de perejil fresco picado (2 cucharadas)
Jugosa pechuga de pollo dorada a la sartén, coronada con una sedosa salsa de queso y acompañada de patatas asadas crujientes por fuera y tiernas por dentro. Un plato reconfortante que combina técnica sencilla y sabor intenso, ideal para una comida de diario con toque especial o para quedar bien con invitados sin complicarse. La salsa, cremosa y aromática, realza el pollo sin tapar su sabor, mientras las patatas se hornean solas hasta quedar perfectas. Todo en una receta práctica, equilibrada y lista en menos de una hora.
1. Precalienta el horno a 220 °C con calor arriba y abajo. Lava las patatas y córtalas en gajos del mismo grosor para una cocción uniforme. Sécalas bien: la humedad impide que queden crujientes.
2. Mezcla las patatas con 15 ml de aceite (1 cucharada), 3 g de sal (1/2 cucharadita), pimentón y la mitad de la pimienta. Colócalas en una bandeja amplia sin amontonarlas. Asa 25–30 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción.
3. Seca el pollo con papel de cocina. Sazona con 3–4 g de sal (aprox. 3/4 cucharadita) y el resto de pimienta. Opcional: masajea con 5 ml de aceite (1 cucharadita) para mejor dorado.
4. Calienta una sartén amplia a fuego medio-alto. Dora las pechugas 2–3 minutos por lado sin moverlas para formar costra. Transfiere a una bandeja y termina al horno 8–10 minutos, según grosor, hasta llegar a 70–72 °C en el centro (o jugos claros).
5. Mientras el pollo termina, prepara la salsa: en la misma sartén a fuego medio, funde la mantequilla. Añade el ajo picado y sofríe 30 segundos sin que se dore. Incorpora la harina y cocina 1 minuto, removiendo, para eliminar sabor a crudo.
6. Vierte poco a poco la leche y la nata, templadas si es posible, batiendo con varillas para evitar grumos. Cocina 3–4 minutos hasta espesar suavemente (textura napante).
7. Baja el fuego y añade los quesos rallados en tandas, mezclando hasta fundir. Agrega la mostaza y la nuez moscada. Ajusta de sal y pimienta. Si la salsa queda muy densa, incorpora caldo de pollo hasta lograr la consistencia deseada.
8. Retira el pollo del horno y déjalo reposar 3–5 minutos sobre una rejilla; así retiene sus jugos. Corta en filetes al bies si lo prefieres.
9. Termina la salsa con el zumo de limón para equilibrar y añade perejil picado. Manténla a fuego muy bajo para que no se agarre; si espesa, un chorrito de leche o caldo la recupera.
10. Sirve las pechugas con una generosa cucharada de salsa de queso por encima y acompaña con las patatas asadas. Consejo final: si las patatas necesitan extra de crujiente, súbelas a 230 °C los últimos 3 minutos.
Porciones / número de personas: 4 personas
Tiempo de Preparación: 30 minutos
Tiempo de cocción: 20 minutos
Categoría: Pescado
Dificultad: Fácil
600 g de pechuga de pollo (4 unidades)
800 g de patatas (4 unidades medianas)
30 ml de aceite de oliva virgen extra (2 cucharadas)
8 g de sal fina (1 1/2 cucharaditas)
3 g de pimienta negra molida (1/2 cucharadita)
5 g de pimentón dulce (1 cucharadita)
2 dientes de ajo, picados (2 unidades)
30 g de mantequilla (2 cucharadas)
20 g de harina de trigo (2 cucharadas rasas)
300 ml de leche entera (1 1/4 tazas)
100 ml de nata para cocinar (1/2 taza)
100 g de queso manchego semicurado rallado (1 taza aprox.)
30 g de queso parmesano rallado (1/3 taza)
5 ml de mostaza suave (1 cucharadita)
1 g de nuez moscada (1/4 cucharadita)
100 ml de caldo de pollo bajo en sal (1/2 taza), opcional para ajustar textura
10 ml de zumo de limón (2 cucharaditas)
10 g de perejil fresco picado (2 cucharadas)
A menudo nos cansamos de consumir un plato preparado siempre de la misma forma. La dorada a la cerveza es una receta original y exquisita, con la que podemos sorprender a todos los comensales. ¿Lo más importante? Que el pescado sea muy fresco, por supuesto.
Echamos un chorrito de aceite de oliva en un recipiente alargado, apto para horno, y lo extendemos por toda su superficie.
Cortamos la cebolla en juliana, y el apio y la parte blanca del puerro en rodajas no demasiado gruesas, y preparamos una cama cubriendo el fondo del recipiente.
Hacemos dos cortes a la dorada no demasiado profundos y, tras echarla un poquito de sal, la colocamos sobre las verduras.
Vertemos el contenido de una lata grande de cerveza sobre la dorada y la salpicamos con un poco de pan rallado. Para concluir ponemos un poco de mantequilla sobre el pescado y metemos el conjunto en el horno, calentado previamente a 180º. Esperamos 20 minutos aproximadamente y el plato está listo para consumir.
Porciones / número de personas: 4
Tiempo de Preparación: 20 minutos
Tiempo de cocción: 135 minutos
Categoría: Carnes
1.5 kg costillas de cerdo (aprox. 2 tiras medianas)
150 ml zumo de limón (≈ 2/3 taza; aprox. 3 limones)
Ralladura de 2 limones (2 unidades)
60 ml aceite de oliva virgen extra (4 cucharadas)
30 g miel (1½ cucharadas)
8 dientes de ajo, finamente picados (8 unidades)
6 g pimentón dulce (2 cucharaditas)
3 g comino molido (1 cucharadita)
12 g sal fina (2 cucharaditas)
2 g pimienta negra molida (½ cucharadita)
5 g tomillo fresco picado (1 cucharada)
100 ml agua o caldo suave (½ taza)
10 g perejil fresco picado para terminar (2 cucharadas)
1 limón en gajos para servir (1 unidad
Estas costillas al ajo y limón son pura jugosidad con un toque cítrico que despierta el paladar. El ajo perfuma la carne y el limón la vuelve fresca y adictiva, con un acabado caramelizado que hace irresistible cada bocado. Perfectas para una comida informal con amigos o para lucirte en casa, se preparan con ingredientes sencillos y una técnica infalible: marinado sabroso, cocción lenta para que se desprendan del hueso y un golpe final de horno que deja una capa dorada y brillante. Prepara servilletas extra: volarán del plato.
1. Retira la membrana de la parte posterior de las costillas: levanta una esquina con un cuchillo, tira con papel de cocina para mejor agarre y sécalas bien con papel.
2. Mezcla el marinado: zumo y ralladura de limón, aceite, miel, ajo, pimentón, comino, sal, pimienta y tomillo. Prueba y ajusta sal/ácido (si te gusta más cítrico, añade 1 cucharada extra de zumo).
3. Coloca las costillas en una bandeja, úntalas bien con el marinado por ambos lados, masajeando para que penetre entre las fibras. Cubre y deja reposar 2–12 horas en frío (opcional pero recomendable).
4. Saca las costillas 20 minutos antes de hornear para atemperar. Precalienta el horno a 160°C con calor arriba y abajo.
5. Dispón las costillas sobre una bandeja (mejor con rejilla). Vierte el agua o caldo en la bandeja para mantener humedad. Cubre muy bien con papel de aluminio, sellando los bordes para crear vapor.
6. Hornea 120 minutos a 160°C. No abras el horno durante este tiempo; esta cocción lenta ablanda el colágeno y deja la carne jugosa.
7. Retira el aluminio con cuidado del vapor. Recupera los jugos de la bandeja en un cazo y, si están muy líquidos, reduce a fuego medio 3–5 minutos hasta que espesen ligeramente.
8. Sube el horno a 220°C. Barniza las costillas con los jugos reducidos. Hornea 10–15 minutos hasta que queden doradas y ligeramente caramelizadas (vigila para que no se quemen).
9. Deja reposar 10 minutos fuera del horno para que los jugos se redistribuyan. Corta entre los huesos con un cuchillo afilado.
10. Espolvorea perejil, sirve con gajos de limón y, si quieres más brillo, pincela con un poco más de jugo reducido. Consejo: también puedes finalizar 5–8 minutos en parrilla/barbacoa para un toque ahumado.
700 g de filete de cerdo (lomo o cabeza) (aprox. 4–6 unidades)
200 g de cebolla (1 unidad grande)
3 dientes de ajo (3 unidades)
30 ml de aceite de oliva virgen extra (2 cucharadas)
330 ml de cerveza rubia (1 lata/botellín)
200 ml de caldo de pollo o vegetal (aprox. 3/4 taza)
15 g de harina de trigo (1 cucharada colmada) o 8 g de maicena (1 cucharada)
10 g de mostaza tipo Dijon (2 cucharaditas)
1 hoja de laurel (1 unidad)
2 g de tomillo seco (1/2 cucharadita) o 1 ramita de tomillo fresco
15 g de mantequilla (1 cucharada) (opcional, para abrillantar)
1 cucharadita de ralladura de limón (opcional)
8 g de sal fina (1 1/4 cucharadita), al gusto
2 g de pimienta negra molida (1/2 cucharadita)
5 g de perejil fresco picado (2 cucharadas) (opcional)
Jugosos filetes de cerdo bañados en una salsa de cerveza dorada, sedosa y aromática. Esta receta convierte ingredientes cotidianos en un plato con carácter: la cerveza desglasa, la cebolla carameliza suavemente y un toque de mostaza redondea el sabor. Perfecto para una comida de diario con aire de celebración, y suficientemente elegante para invitados. Acompáñalos con patatas, arroz o una ensalada crujiente y tendrás una combinación irresistible
1. Seca bien los filetes con papel de cocina y sala/pimienta por ambos lados. Secar evita que se cuezan y ayuda a dorar mejor.
2. Calienta una sartén amplia o cazuela a fuego medio-alto. Añade el aceite y dora los filetes 1–2 minutos por lado sin moverlos. Hazlo en tandas para no saturar la sartén. Retira y reserva en un plato (guardando los jugos).
3. Baja a fuego medio. Agrega la cebolla en plumas finas y una pizca de sal. Cocina 6–8 minutos, removiendo, hasta que esté tierna y ligeramente dorada. Incorpora el ajo picado y cocina 30 segundos más.
4. Espolvorea la harina sobre la cebolla y remueve 1 minuto para quitar el sabor a crudo. Si usas maicena, disuélvela más adelante en un poco de caldo frío.
5. Vierte la cerveza y raspa el fondo de la sartén con una espátula para desprender los jugos pegados (deglaseado: ahí está el sabor). Deja hervir 2–3 minutos para que evapore el alcohol más intenso.
6. Añade el caldo, la mostaza, el laurel y el tomillo. Si optaste por maicena, disuélvela ahora en 2 cucharadas de caldo frío y añádela. Mezcla y cocina a fuego medio 5 minutos hasta que la salsa espese ligeramente.
7. Devuelve los filetes con sus jugos a la salsa, acomódalos en una sola capa y cocina a fuego suave 4–6 minutos, volteando a mitad, hasta que estén jugosos (interior ligeramente rosado o al punto que prefieras).
8. Retira el laurel. Ajusta de sal y pimienta. Para una salsa más fina, puedes triturarla o colarla. Incorpora la mantequilla y la ralladura de limón fuera del fuego para abrillantar y dar frescor.
9. Deja reposar 2 minutos; el reposo asienta jugos y espesa la salsa. Espolvorea perejil picado justo antes de servir.
10. Sirve con patatas salteadas, puré o arroz. Si la salsa queda muy densa, afina con un chorrito de agua o caldo; si está ligera, reduce un par de minutos más a fuego medio.
Porciones / número de personas: 8 personas
Tiempo de Preparación: 180 minutos
Tiempo de cocción: 15 minutos
Categoría: Postres
Dificultad: Fácil
80 gr. de mantequilla
200 gr. de galletas
500 gr. de yogurt natural
5 láminas y media de gelatina neutra
250 ml. de nata líquida
4 cucharadas de azúcar
1 bote de mermelada de fresa
Fresas y moras
El pastel de yogurt está delicioso. La combinación de la galleta como base, la crema de yogurt con trozos de fresa y la mermelada con fresas y moras en su superficie hace que tenga un sabor inigualable. Una tarta perfecta para desayunar, merendar y para celebraciones.
Para realizar un riquísimo pastel de yogurt lo primero que debemos hacer es la base del pastel. Para ello cogemos un molde de tartas desmontable y lo forramos con papel de horno, o bien lo engrasamos con mantequilla.
Cogemos las galletas y las trituramos con un robot de cocina, o bien las metemos en una bolsa de bocadillo y las convertimos en polvo con la ayuda de un rodillo. Después, las mezclamos con la mantequilla, previamente derretida en el microondas.
Mezclamos bien ambos ingredientes hasta formar una pasta y forramos con ella la parte inferior del molde, apretando con los dedos para que quede firme. Conservamos en el frigorífico mientras seguimos preparando el pastel.
Hidratamos cuatro hojas de gelatina poniéndolas a remojo en un bol con agua fría. Mientras, cogemos una cacerola y ponemos en ella la nata y el yogurt. Lo dejamos a fuego medio, removiendo sin parar.
Cuando esté caliente la mezcla añadimos el azúcar y seguimos dando vueltas hasta que se disuelva. Entonces, añadimos las hojas de gelatina, escurriéndolas bien y de una en una. Retiramos del fuego, añadimos varias fresas, partidas en láminas, volvemos a remover y vertemos esta mezcla sobre la base de galletas. Dejamos el pastel en el frigorífico durante unas dos horas para que tome cuerpo.
Justo antes de servir ponemos hoja y media de gelatina a hidratar con agua fría. Aparte, echamos la mermelada en un recipiente y lo calentamos unos segundos en el microondas. Después añadimos la gelatina previamente escurrida, mezclamos bien, junto con más láminas de fresa, y dejamos enfriar a temperatura ambiente.
Por último, extendemos sobre la cobertura sobre el pastel de yogurt, que ya habremos desmoldado. Y terminamos de decorar añadiendo fresas y moras. ¡Y listo para servir! ¡Exquisito!
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